Por Melina Bertocchi

Fotos Le Colture/Melina Bertocchi

«Es como un bebé justo antes de nacer; porque pasan nueve meses aproximadamente para que brote de la vid una nueva generación de uvas frescas que serán las responsables del vino de la cosecha».

Con esta pasión describía Alberto Ruggeri, Director Comercial de la Hacienda Le Colture, el ciclo de vida de la planta responsable de entregar el vino. No en vano se llama vid.

Alberto pertenece a la tercera generación de la familia Ruggeri dedicada a la producción de prosecco en las hermosas colinas de Valdobbiadene. Su abuelo comenzó esta aventura que han seguido su papá y su tío, Cesare y Renato Ruggeri, y la cual él ha abrazado con contagiosa pasión.

La hacienda Le Colture comprende un pequeño centro de producción en Santo Stefano de Valdobbiadene, un discreto pueblo de menos de 3 mil habitantes. El terreno donde cultivan las uvas comprende 45 hectáreas de viñedos propios repartidos en las diferentes áreas de la región de Conegliano-Valdobbiadene, donde nace la apelación Prosecco Superiore.

“Por natural inclinación”

Esta es la frase que se usa para describir la superioridad del Prosecco en esta región. La inclinación natural que entregan las colinas – aunque no superan los 500 metros sobre el nivel del mar – hace una importante diferencia porque la composición del suelo varía.

Por esa y otras razones, el vino que aquí se produce ostenta el nivel DOCG (Denominación de Origen Controlado y Garantizado), que en la legislación italiana es el certificado de calidad más importante que puede recibir un vino, y el consorcio a cargo del control de los vinos es muy minucioso y detallista sobre los requisitos que se deben cumplir para obtener este certificado. De hecho, han solicitado la aplicación de leyes internacionales para proteger el Prosecco italiano de otros productos que reciben el mismo nombre en Brasil o Australia, pero que nada tienen que ver con el origen italiano de este vino spumante (espumante en italiano).

Aventura entre viñedos

Dicen que uno no puede hablar con propiedad de lo que no ha vivido, así que decidí visitar a la familia Ruggeri y participar en la vendimia.

Con sólo dos horas de tren desde Vicenza se llega a Conegliano, ciudad de la provincia de Treviso, donde se respira el aire fresco y natural del campo.

Pasé el fin de semana en el Agriturismo (Bed & Breakfast) Prime Gemme, también propiedad de la familia Ruggeri, a quince minutos de Conegliano, en la pequeña población de Nervesa della Batalla, un lugar muy especial. Quizás por la presencia del cristalino río Piave que atraviesa toda la región y regala un paisaje apacible que refresca e hidrata las uvas; quizás por el tipo de piedra usada para construir la mayoría de las casas de la zona, que le da un aspecto cálido y muy luminoso.

El agriturismo consiste en una casa de tres pisos al más típico estilo de la zona. Habitaciones cálidas con vista a las colinas y a los viñedos, un desayuno de reyes y atención de primera, además de todos los productos de la hacienda Le Colture a disposición.

Vendimiando en las nubes

Apenas llegué a la hacienda, Alberto y su hermana Verónica me esperaban con guantes y tijera, ¡lo necesario para poner manos a la obra! Llegamos en una camioneta hasta la base de la colina Masaré, como la denominan en dialecto. Es uno de los viñedos de menor extensión, pues consiste sólo en una hectárea. Y el camino hasta la cima lo hicimos caminando… la única alternativa.

Impresionante es el paisaje desde lo alto, pues gracias a la hermosa jornada de sol que nos tocó, se divisaban todas las colinas de Valdobbiadene que parecían montañas rusas en un parque de diversiones natural y de viñedos.

El significado de la vendimia es muy hermoso e importante para cualquier productor, sobre todo para quienes lo hacen al detalle; es decir que recogen los racimos manualmente, aunque tome más tiempo, pues la diferencia se siente luego en el vino. Así se aseguran que los racimos salen completos y que no se maltratan las uvas.

El equipo se reparte entre las hileras de uvas cada quien con su envase plástico que acumula aproximadamente un kilo, y una vez lleno se vacía en el camión que luego las lleva a la bodega. En tres horas terminamos de vendimiar en la colina del Masaré. Y me sorprendió que aunque la mayoría de los colaboradores eran hombres  – ya que es un trabajo duro y de muchas horas al sol – las cuatro mujeres que participaron valían por cinco. Una de ellas tendría por lo menos 70 años y era la más rápida cortando uvas. Según me contaron, vive en la zona y participa en la vendimia desde que tenía 20.

Con el tiempo, esta labor que en un principio era transmitida de generación en generación, ha sido algo abandonada por los jóvenes de relevo, menos interesados en seguir la tradición, y por eso deben contratar varias personas que vienen sobre todo de Rumania durante un mes o dos.

Al momento de vendimiar es interesante entender el racimo, el tipo de uva. En el caso de la Glera son racimos muy unidos, las uvas son de tamaño variado, pero la mayoría grandes, con mucha pulpa. Al probarlas regalan un delicado dulzor, pero con buena proporción de acidez. Es clave hacer esto, pues al probar la uva, podemos tener una idea de los aromas e intensidad del vino que tendremos luego en la copa.

Como descanso merecido almorzamos junto a toda la familia y el grupo de trabajadores para seguir con el recorrido de la casa, las instalaciones y la infalible cata.

Degustando colinas

Le Colture es una de las haciendas más importantes de la zona de Valdobbiadene, y no precisamente por el volumen que producen – unas 700 mil botellas al año – sino por la alta calidad de sus productos y el posicionamiento que han alcanzado dentro del mercado italiano y extranjero. Abarcan toda la gama de prosecco, incluyendo el Brut, el más seco de la gama con 9 gramos de azúcar/litro tiene carácter mineral y notas de manzana verde y limón; el Extra Dry que tiene 14 gramos de azúcar/litro y es más floral con notas de rosa, el Dry (18 gramos) aún más amable, y finalmente el top de la gama, el delicadamente dulce Cartizze (23 gramos/litro), que a pesar de contener mayor grado de azúcar, mantiene una buena acidez y frescura.

La característica común entre los diferentes Proseccos de Le Colture es la elegancia y la frescura, pero al mismo tiempo se diferencian pues expresan la personalidad del terroir donde nacen. Casi todas las colinas tienen una composición de terreno diferente; algunas son de suelo arcilloso, otras de piedra con composición mineral, otras más arenosas como las del Cartizze que se desmorona. De hecho esta es la colina más difícil de vendimiar, pues es sumamente inclinada y las personas tienen que amarrarse de la cintura para evitar llegar a la base de la montaña, si dan un paso en falso.

Tijera en mano, uva en boca

Antiguamente existían canciones dedicadas a la vendimia que la gente entonaba mientras recogían la uva. Y aunque puede parecer algo original y folklórico, el objetivo detrás de estos cantos, era evitar que se comieran las uvas, y así perder racimos. No lo sabía entonces, así que calladita iba comiendo uvas mientras cortaba. ¡Para la próxima vendimia, seguro me tendrán preparado todo un repertorio!

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Comentarios
  • Ernesto Medina
    Responder

    Interesante lugar al pie de montaña. Interesante lugar al pie de montaña. No se si es su especialidad pero me gustaría informarme como hacen el cruce al inicio de una plantación. Siempre, me he tocado con personas que manejan este especie de secreto pero es todo un tema aparte, Gracias.

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