Ya son casi siete años desde que Nicolás Alemán se iluminó. Hasta ese momento había desarrollado su trabajo en el área de comunicaciones y enoturismo de algunas reconocidas bodegas mendocinas, como Zuccardi. “En ese momento sentía que hacía falta algo diferente. Que debíamos ofrecer una actividad de integración; un cata más democrática donde las bodegas presentaran sus vinos más reconocidos a través de su enólogo. Un evento para profesionales, pero también para aficionados. Eso sí, a ciegas para retar el paladar”, recuerda. Desde entonces la Premium Tasting cuenta entres sus sedes a Mendoza, Buenos Aires, Santiago de Chile y Sao Paulo. Este 11 de noviembre le toca a Lima.

El escenario será el Hotel Westin de San Isidro, donde se congregarán unas 300 personas para “desvelar” treinta vinos diferentes tanto chilenos como argentinos. Los requisitos para elegir los vinos de la cata es que hayan recibido 93 puntos o más, por críticos de la talla de Robert Parker, James Suckling, Tim Atkin ó Patricio Tapia. “Lima es un mercado vibrante con un gran potencial, y ésta será seguramente la primera de muchas ediciones. De hecho, ya tenemos cerrada la fecha para el 2018. Esperamos grandes cosas en Perú”, apunta Nicolás.

Y razón no le falta. Aunque nuestro consumo per capita es aún tímido (1.8 lt per capita anual), Perú es uno de los mercados más activos en cuanto a oferta y variedad de vinos. Esto, sumado a la rica y cada vez más fortalecida gastronomía, resulta en una unión infalible. Siempre pensamos qué tomar con qué comida o qué comer con qué vino. Es parte natural de la cultura.

Por eso Nicolás habla de sumar. Él y su socio, Jorge Mesarina de la productora Joe Quispe, están apostando por educar, comunicar y sorprender. Hasta el momento tienen confirmadas 20 bodegas para la cata y varios enólogos, muy representativos de estos países. Por Argentina, Alejandro Vigil (Catena Zapata y El Enemigo), Daniel Pi (Trapiche y 314), Sebastián Zuccardi (Familia Zuccardi), Santiago Achaval (Matervini), Jorge Riccitelli (Riccitelli Wines); y Juan Pablo Michelini (Zorzal Wines). Y por Chile, Marcelo Retamal (Viñedos de Alcohuaz) y Ricardo Baettig (Morandé).

El servicio durante la cata estará a cargo de los sommeliers y alumnos del IDIVP (Instituto del Vino y el Pisco de la Universidad San Martín), y los vinos se dividirán por flights o series. Cómo se organicen estas series será uno de los puntos de interés. Por añada, por zona, por variedad de uva, por estilo.

Como presentadores de esta primera edición peruana, tendremos por Argentina a Marina Beltrame, fundadora de la Escuela Argentina de Sommeliers, y por Chile a Patricio Tapia, director de la guía Descorchados con ediciones en Chile, Argentina, Uruguay y Brasil. “Lo más interesante en cualquier edición es observar al público donde se mezclan consumidores finales, periodistas, sommeliers y gente de la industria, dando su punto de vista y lograr esa interacción directa con el enólogo. Es muy revelador”, asegura Nicolás.

Le pregunté por supuesto, sobre el vino peruano y cómo lo consideran dentro del Premium Tasting. Por lo pronto en este comienzo, se lucirá durante el coctel de cierre. La idea es que la gente descubra y perciba los avances, los esfuerzos de las bodegas y productores locales que están haciendo las cosas bien. Y por qué no apuntar a que dentro de poco tiempo, Perú logre un vino de más de 93 puntos para que entre en la cata a ciegas. Todo es posible.

Se aplauden estas iniciativas que ya tienen carácter internacional, y que vengan a sumar, a proponer cosas diferentes y a enaltecer nuestra gastronomía a partir del buen vino. Qué importante mezclar los públicos, hacer este blend de perfiles entre el consumidor final, los enólogos, los sommeliers y los periodistas. Es clave generar espacios de diálogo y de conversación. Suma a la parte educativa, enológica y hasta comercial; pues el feedback es clave para entender por dónde van los mercados y los estilos. Nos vemos en la Premium Tasting para compartir, charlar y sobre todo, catar. ¡Salud!

Info de interés

Fecha: 11 de Noviembre

Lugar: Hotel Westin

Costo de la entrada: S/275 (incluye la cata de 30 vinos, más el coctel de cierre)

Puntos de venta: El Pozito. Las tiendas de San Isidro, La Molina y Barranco

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